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El deporte también se juega en la accesibilidad

18/03/2026
Higinio Rivero dispara en posición tumbada durante la prueba de biatlón sprint en los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano Cortina 2026.

El deporte es mucho más que un resultado; es superación, identidad y, sobre todo, un derecho al ocio. Sin embargo, la accesibilidad universal en instalaciones deportivas para personas con discapacidad sigue siendo un reto pendiente. No todas las personas pueden participar o disfrutar de la emoción de un partido en igualdad de condiciones, y eso es una barrera que debemos derribar.

Hablar de accesibilidad deportiva implica dos dimensiones: el derecho a practicarlo y el derecho a vivirlo como espectáculo desde la grada.

Un espejo donde mirarnos: Milano Cortina 2026

Los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 nos lo recordaron con fuerza. España contó con ocho representantes que son pura inspiración: Audrey Pascual, María Martín-Granizo, Javier Marcos, Emilio Redondo, Higinio Rivero, Iraide Rodríguez, Alejandra Requesens y su guía Victoria Ibáñez.

Para nosotros en Puntodis, seguir a Higinio tiene un matiz especial. Como empresa con raíces en Bizkaia, ver a un deportista de Barakaldo compitiendo al máximo nivel en esquí de fondo y biatlón nos llena de orgullo. Además, su trayectoria tiene un valor singular: ya había participado en los Juegos Paralímpicos de Verano en piragüismo y en Milano Cortina 2026 compitió también en los de invierno, convirtiéndose en el primer español en disputar tres deportes paralímpicos distintos. Higinio no solo desafía al cronómetro; simboliza que el deporte debe ser un espacio abierto. Pero para que un atleta llegue a la élite, primero debe existir un entorno que no le ponga frenos.

¿Qué ocurre con quienes viven el deporte desde la grada? ¿Pueden todos los aficionados sentir la misma autonomía al animar a su equipo?

Los estadios: un reto entre el avance y la nostalgia

Es cierto que los estadios modernos ya nacen bajo la premisa del diseño universal. Sin embargo, en instalaciones antiguas, la experiencia puede volverse una carrera de obstáculos. La accesibilidad universal no es solo una rampa; es que los servicios adaptados estén localizables, que el personal sepa atender la diversidad y que nadie se sienta «invitado» en un lugar que debería ser suyo. Cuando el espacio es confuso, la magia del deporte desaparece.

Más allá de las rampas: señalética y seguridad

La verdadera inclusión es cognitiva y sensorial. En un recinto de grandes dimensiones, orientarse es sinónimo de libertad. Localizar un acceso, una grada o los aseos debe ser intuitivo.

Para lograrlo, la señalética accesible es la clave. No se trata solo de carteles, sino de un lenguaje que combine contrastes visuales, pictogramas universales y, por supuesto, braille y relieve. En Puntodis, con 22 años de trayectoria desde Bizkaia, sabemos que la comunicación es el puente hacia la autonomía. Si un aficionado puede moverse solo, su experiencia cambia radicalmente.

Incluso la seguridad debe ser accesible. En situaciones de emergencia, la información debe ser clara para todas las personas. Herramientas como Emergency Voice garantizan que las rutas de evacuación sean comprensibles en cualquier formato, porque la protección de la vida no puede dejar a nadie atrás.

El deporte tiene el poder de unirnos. Para que esa unión sea real, nuestros espacios deben ser seguros, comprensibles y acogedores. La accesibilidad universal no es un favor, es el camino para que la sociedad sea tan diversa y resiliente como los deportistas que admiramos.

¿Crees que los espacios deportivos actuales están preparados para todas las personas? Nos interesa tu opinión. Déjanos un comentario aquí  y sigamos impulsando juntos una accesibilidad real y humana.

Foto: © Paulino Oribe / Comité Paralímpico Español (CPE).